domingo, 2 de febrero de 2014

Hablando del morbo...

Definamos morbo.

morbo s. m.
1  fam. Morbosidad, atracción por lo desagradable o prohibido.
2  culto Enfermedad o alteración de la salud.

Así que lo primero que nos encontramos es que etimológicamente parece que la palabra morbo repele, nos remite a algo obsesivo y moralmente reprobable. Sin embargo socialmente la hemos adoptado dándole otro matiz. Creo que nadie ve enfermizo ni desagradable que una persona sienta morbo por otra tal como se concibe el término hoy en día.
Es curioso como moldeamos los conceptos a nuestro gusto, a placer.
Pero, y aunque cuando la palabra morbo salta en una conversación lo primero que nos viene a la cabeza es sin duda SEXO, SEXO, SEXO en realidad me gustaría profundizar también sobre otro tipo de morbo. Sobre el pequeño morboso que todos llevamos dentro. Ese que gira la cabeza por la calle cuando dos coches chocan fatalmente (cuanto peor sea el resultado más emoción y más giramos el cuello, ¡admitidlo!), ese que no puede evitar querer saber que pasa después del ‘recomendamos no vea estas imágenes si es una persona sensible por su alto contenido…’ aunque después lo haga tapándose medio ojo con la mano.
En el fondo nos encanta. Todo lo que sabemos que no debería gustarnos, todo lo oculto , nos atrae. ¿Qué sería de los informativos sin esas imágenes explícitas en las peores tragedias? El morbo mediático vende, y lo saben.

Pero esto no es nuevo, desde siglos atrás el hombre ha buscado expresar este gusto por lo prohibido en las diversas ramas del arte. En el cine, y mucho antes en la poesía se ha relacionado lo grotesco con el erotismo, como una vía de escape del yo consciente, como aquello que no encaja en los estándares de atracción habituales y socialmente aceptados.
Sin ir más lejos a Gustavo A. Bécquer le ponía fantasear con hacerlo en un cementerio con una virgen.

No es de extrañar, por tanto, que el cine gore funcione tan bien pues satisface esas necesidades de las que hablamos. Conductas moralmente rechazadas, imágenes explícitas, muy grotescas, contenidos que se salen de lo que de una forma natural podría producirnos atracción, pero aún así…nos gustan, y sin llegar a sufrir ninguna patología. Al menos yo, me incluyo en este grupo de consumidores habituales de cine gore, sin ser por ello ninguna enferma.


El morbo mueve el mundo,y esto es así ;) la cuestión aquí es que cada uno encuentre su límite.
Como suele decirse 'Casi todo lo que me gusta es ilegal,políticamente incorrecto,inmoral, extremadamente caro,ofende alguna religión o engorda'. Un beso guapers!;)